La artrosis de cadera —o coxartrosis— es el desgaste progresivo del cartílago que recubre la cabeza del fémur y el acetábulo. Ese cartílago es lo que permite que la articulación se mueva sin fricción; cuando se adelgaza, el hueso empieza a trabajar contra hueso, la cápsula se engrosa y la cadera pierde movimiento antes incluso de doler mucho.
No siempre es «desgaste por la edad». En muchos pacientes hay una causa de fondo: un pinzamiento femoroacetabular que llevaba años dañando el borde del acetábulo, una displasia leve que nunca se diagnosticó, una necrosis avascular o la secuela de una fractura antigua. Identificar esa causa importa, porque cambia lo que se puede ofrecer y a qué edad.
Cómo se siente
El dolor característico está en la ingle, y a veces baja por la cara anterior del muslo hasta la rodilla — tanto, que hay pacientes que llegan convencidos de tener un problema de rodilla. Muchos hacen el gesto de la letra C con la mano sobre la cadera para señalar dónde les duele.
Empeora al caminar, al levantarse de una silla baja y al girar. Con el tiempo aparecen las señales que de verdad marcan la vida diaria: cuesta ponerse las medias y los zapatos, cuesta entrar y salir del carro, cuesta cruzar la pierna. Es frecuente la rigidez de los primeros minutos de la mañana o tras estar sentado un rato. El dolor nocturno aparece en fases más avanzadas y suele ser el síntoma que finalmente empuja a consultar.
Cómo se estudia
El diagnóstico es clínico y radiológico. En la exploración lo más orientador es la rotación interna limitada y dolorosa, que aparece temprano. La radiografía se toma de pie, no acostado: en carga se ve la disminución real del espacio articular, la esclerosis del hueso subcondral, los quistes y los osteofitos.
La resonancia no hace falta en la mayoría de las artrosis establecidas. Se reserva para descartar necrosis avascular, valorar el labrum en un paciente joven o aclarar un cuadro dudoso. Y una advertencia que vale para toda la ortopedia: la radiografía no duele. Hay caderas con cambios llamativos y poco dolor, y caderas con cambios moderados que limitan mucho. Se trata al paciente, no a la imagen.
Qué dice la evidencia sobre el tratamiento
Las guías internacionales coinciden en que el tratamiento de base es el ejercicio dirigido y la educación del paciente, con control del peso cuando corresponde. No es un consejo de relleno mientras llega la cirugía: es la intervención con mejor respaldo, y en muchos pacientes mantiene la función y retrasa años la necesidad de operar.
Sobre los medicamentos las recomendaciones son más matizadas de lo que suele creerse. Los antiinflamatorios se usan de forma puntual y con criterio, valorando el riesgo digestivo y cardiovascular de cada persona; los opioides no se recomiendan para la artrosis. Y en la cadera concretamente las infiltraciones tienen un papel más limitado que en la rodilla: el ácido hialurónico no se recomienda de rutina y los corticoides intraarticulares se usan de forma selectiva. Eso sí, la infiltración intraarticular es una herramienta diagnóstica muy valiosa cuando hay que decidir si el dolor viene de la cadera o de la columna.
Lo que no existe hoy es un tratamiento que regenere el cartílago perdido. Ningún suplemento, ninguna inyección y ningún aparato revierte una artrosis establecida.
Cuándo se plantea la prótesis
La decisión no la toma la radiografía: la toma tu vida. Se plantea el reemplazo cuando el dolor te despierta de noche, cuando ya no puedes caminar lo que necesitas caminar, cuando dejaste de hacer cosas que te importaban y cuando el tratamiento conservador bien hecho —no dos semanas de terapia, un programa serio— ya no alcanza.
Tampoco conviene esperar hasta quedar postrado: llegar a la cirugía con la musculatura muy deteriorada y meses de inactividad encima hace la recuperación más lenta. El momento correcto es una conversación, no un número.
El enfoque del Dr. Kushner: antes de indicar una prótesis, busco la causa mecánica del desgaste. En pacientes jóvenes con artrosis incipiente por pinzamiento o displasia, a veces se puede preservar la cadera y retrasar el reemplazo años.
¿Y si el dolor no viene de aquí?
Cadera y columna se confunden con frecuencia. Responde seis preguntas y llévate el resumen a tu consulta.
Cuándo consultar sin esperar
- Dolor que aparece de golpe y no te deja apoyar la pierna, sobre todo tras un tropiezo o una caída.
- Fiebre con la cadera caliente, hinchada y muy dolorosa: hay que descartar una infección articular.
- Dolor nocturno que no cede en reposo y va empeorando semana tras semana.
- Pérdida de peso sin explicación, o antecedente de cáncer.
- Adormecimiento u hormigueo que baja por la pierna, o debilidad que va en aumento.
Con qué se confunde
| Dato | Artrosis de cadera | Bursitis / tendón glúteo | Columna lumbar |
|---|---|---|---|
| Dónde duele | Ingle y cara anterior del muslo | Costado, sobre el trocánter | Lumbar y nalga |
| Qué lo empeora | Ponerse zapatos, levantarse de silla baja | Acostarse sobre ese lado | Caminar distancias; alivia al flexionar |
| Hormigueo | No | No | Frecuente |
| Rotación de la cadera | Limitada y dolorosa | Conservada | Conservada |
Preguntas frecuentes
¿La artrosis siempre termina en prótesis?
No. En etapas tempranas se controla con tratamiento conservador; la cirugía se reserva para cuando el dolor limita la vida diaria y no cede.
¿Puedo hacer ejercicio?
Sí, y es recomendable. El ejercicio de bajo impacto fortalece y protege la articulación; un plan dirigido marca la diferencia.
¿La artrosis se puede revertir?
No existe hoy un tratamiento que regenere el cartílago perdido. Lo que sí cambia el curso es mantener la movilidad y la fuerza: el ejercicio dirigido es el tratamiento de base recomendado por las guías internacionales, y en muchos pacientes retrasa años la necesidad de cirugía.
¿Cuándo toca operar?
No lo decide la radiografía sino tu vida diaria: cuando el dolor te despierta de noche, te limita caminar o dejaste de hacer cosas que te importan, y el tratamiento conservador bien hecho ya no alcanza.
¿Sirven las infiltraciones?
En la cadera, las guías no recomiendan de rutina el ácido hialurónico, y los corticoides intraarticulares tienen un papel más limitado que en la rodilla. Sí son muy útiles como herramienta diagnóstica cuando hay que separar cadera de columna.
Referencias
Agenda tu evaluación
Consulta con el Dr. Kushner en COMEDSA. Trae tus estudios previos para una valoración completa.
Información educativa revisada por el Dr. Michael Kushner Shrem. No sustituye una evaluación médica presencial.