La cirugía de revisión consiste en retirar total o parcialmente una prótesis que dejó de funcionar y reconstruir la articulación. Es una cirugía distinta de la primera, más larga y más exigente: hay que quitar implantes que suelen estar bien fijados al hueso, manejar la pérdida ósea que dejan, y conseguir estabilidad en un terreno que ya no es virgen.
La buena noticia es que, bien planificada, la revisión devuelve función y quita dolor. La condición es entender exactamente por qué falló la prótesis anterior — porque revisar sin saber la causa es repetir el problema.
Por qué falla una prótesis
Aflojamiento. Con los años el implante puede perder su unión con el hueso. Suele manifestarse como dolor al iniciar la marcha, en el muslo o la nalga, que mejora al calentarse y reaparece con la actividad.
Desgaste de la superficie de fricción. Las partículas que se liberan pueden provocar una reacción del organismo que reabsorbe hueso alrededor del implante (osteólisis). Muchas veces es silenciosa: se detecta en un control radiológico antes de dar síntomas, y ese es justamente el motivo de controlar periódicamente una prótesis aunque no duela.
Infección periprotésica. Puede aparecer en el postoperatorio inmediato o años después, a partir de una infección en otra parte del cuerpo. Es la causa que más cambia el plan quirúrgico, y por eso hay que descartarla siempre.
Inestabilidad y luxaciones repetidas. Cuando la cadera se sale más de una vez, hay un problema de orientación de los componentes, de tensión de los tejidos o de conflicto con la columna lumbar que hay que corregir.
Fractura periprotésica. El hueso se rompe alrededor del implante, casi siempre tras una caída. Si el implante quedó suelto, la revisión es parte del tratamiento.
El estudio: descartar infección es lo primero
El plan se define antes de entrar al quirófano. Se combinan radiografías seriadas — comparar con las anteriores vale más que una sola placa —, marcadores de inflamación en sangre y, con mucha frecuencia, el análisis del líquido articular obtenido por punción, con recuento celular y cultivos.
Ese paso no se salta. Una prótesis dolorosa que resulta estar infectada y se revisa como si fuera un aflojamiento aséptico termina en un segundo fracaso. En casos seleccionados se añade tomografía para evaluar la pérdida ósea y planificar la reconstrucción.
Cómo se resuelve
Si el problema es mecánico — aflojamiento, desgaste, inestabilidad — se cambian los componentes afectados. A veces basta con revisar la copa o el par de fricción; otras hay que revisar también el vástago. Cuando falta hueso se recurre a injertos o a implantes de revisión diseñados para apoyarse en zonas de hueso sano.
Si hay infección, el tratamiento es distinto y más largo. Según el tiempo de evolución, el germen y el estado de los tejidos, puede plantearse un lavado con recambio de componentes móviles, o una revisión en dos tiempos: retirar el implante, colocar un espaciador con antibiótico, tratar la infección y reimplantar después. Es un camino largo y hay que explicarlo con franqueza desde el principio.
Qué esperar
La recuperación es más lenta que la de una primera prótesis y el resultado funcional, en promedio, algo menor. Aun así, la mayoría de los pacientes recupera una cadera indolora y funcional. El apoyo del peso puede tener que ser progresivo según lo que se haya reconstruido, y la rehabilitación es larga.
Lo que más pesa en el resultado es la planificación: tener el diagnóstico correcto, las imágenes adecuadas y el instrumental e implantes previstos antes de empezar.
El enfoque del Dr. Kushner: la revisión es cirugía de reconstrucción, no solo de recambio. Exige planificar cada detalle —hueso, estabilidad y, si hay infección, erradicarla— para lograr una cadera duradera.
Con una prótesis puesta, esto es urgente
- Fiebre, enrojecimiento, calor o salida de líquido por la herida — en cualquier momento, incluso años después.
- Dolor que reaparece después de un periodo sin molestias, o que cambia de carácter.
- Sensación de que la cadera «se sale» o falla al apoyar.
- Imposibilidad de apoyar tras una caída, aunque haya sido leve: puede ser una fractura alrededor del implante.
- Acortamiento visible de la pierna o cambio en la forma de caminar.
Preguntas frecuentes
¿Toda prótesis con dolor está infectada?
No. El dolor puede deberse a aflojamiento, desgaste o inestabilidad; el estudio distingue la causa, y descartar infección es prioritario.
¿La infección siempre significa quitar la prótesis?
No siempre. Según el tiempo de evolución y el germen, hay estrategias que van desde limpieza con recambio parcial hasta revisión en dos tiempos.
¿Por qué falla una prótesis?
Las causas más frecuentes son el aflojamiento con el tiempo, el desgaste del par de fricción, la infección, la inestabilidad con luxaciones repetidas y las fracturas alrededor del implante.
¿Cómo se sabe si está infectada?
Con la combinación de historia, análisis de sangre y, sobre todo, el estudio del líquido articular obtenido por punción. Es un paso que no conviene saltarse: el tratamiento cambia por completo si hay infección.
¿Es más difícil que la primera cirugía?
Sí. Hay que retirar implantes, manejar pérdida de hueso y reconstruir. Requiere planificación con estudios específicos y disponer del instrumental adecuado.
Referencias
- Evans JT, et al. How long does a hip replacement last? Lancet. 2019;393(10172):647-654. DOI
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Información educativa revisada por el Dr. Michael Kushner Shrem. No sustituye una evaluación médica presencial.