El acetábulo es la cavidad de la pelvis donde encaja la cabeza del fémur: la «copa» de la cadera. Fracturarla significa romper una superficie articular de carga, y eso la separa de casi cualquier otra fractura — porque aquí no basta con que el hueso pegue, tiene que quedar liso.
Es mi subespecialidad, y la razón por la que hice un fellowship dedicado a pelvis, acetábulo y cadera. Son fracturas poco frecuentes, técnicamente exigentes y con una curva de aprendizaje larga; los resultados dependen mucho de la experiencia del equipo que las trata.
Dos poblaciones muy distintas
Por un lado, el paciente joven con un trauma de alta energía: accidente de tránsito, caída de altura. Suele tener otras lesiones asociadas, y la evaluación empieza por el manejo integral del politraumatizado, no por la cadera.
Por otro, el adulto mayor con hueso osteoporótico en el que una caída de baja energía hunde la parte medial del acetábulo. El patrón, las opciones y los objetivos son distintos: aquí la prioridad es una solución que permita apoyar pronto.
El estudio es la mitad de la cirugía
Se parte de radiografías específicas —anteroposterior y las proyecciones oblicuas de Judet— pero el estudio determinante es la tomografía con reconstrucción tridimensional. Con ella se clasifica el patrón según Judet y Letournel, y esa clasificación no es un ejercicio académico: define qué columna y qué pared están comprometidas, y con eso, por dónde hay que abordar.
Elegir mal el abordaje es el error que más condiciona el resultado, porque cada vía da acceso a unas estructuras y no a otras. La planificación se hace antes, con las imágenes en la mano.
Por qué la reducción tiene que ser milimétrica
Aquí está el punto central de esta lesión. Un escalón residual en la superficie articular concentra presión sobre el cartílago, y esa presión anormal termina produciendo artrosis postraumática años después.
La evidencia lo respalda. Un estudio de resultados reportados por los pacientes a largo plazo tras fijación de fracturas de acetábulo —con seguimiento medio de 11 años— encontró que una reducción adecuada se asoció tanto a la supervivencia de la cadera nativa como a mejores puntuaciones funcionales. Además, los pacientes que conservaron su propia cadera reportaron mejor función que quienes terminaron convertidos a prótesis total.
Traducido: la calidad de la reducción que se logra en el quirófano es lo que decide si esa cadera dura décadas o si necesita una prótesis en pocos años.
Las opciones de tratamiento
Las fracturas no desplazadas o con desplazamiento mínimo en zonas que no soportan carga pueden tratarse sin cirugía, con apoyo protegido y controles radiológicos estrictos para detectar cualquier desplazamiento.
Las desplazadas se operan: reducción abierta y fijación con placas y tornillos, por el abordaje que el patrón exija. El objetivo es restaurar la anatomía de la superficie articular.
En pacientes mayores con hueso muy conminuto puede plantearse desde el inicio una prótesis total, a veces combinada con fijación de la columna posterior para dar soporte a la copa. Evita meses de apoyo protegido y permite recuperar función más rápido.
La recuperación
Suelen ser varias semanas de apoyo protegido, con movilización de la cadera desde temprano para evitar rigidez. El seguimiento es largo, con controles radiológicos periódicos, porque parte de las complicaciones —necrosis de la cabeza femoral, artrosis postraumática, osificación heterotópica— se manifiestan meses o años después.
El enfoque del Dr. Kushner: en el acetábulo, los milímetros importan. Reconstruir la superficie articular con precisión es lo que protege la cadera del paciente a largo plazo, y es una de las áreas a las que dediqué mi formación de subespecialidad.
Casos del Dr. Kushner
Radiografías de casos reales tratados por el Dr. Kushner (imágenes de-identificadas, con consentimiento).


Señales que obligan a ir a urgencias
- No poder apoyar el peso después del golpe, o deformidad visible del miembro.
- Adormecimiento, pérdida de fuerza, dedos fríos o pálidos por debajo de la lesión.
- Dolor que crece de forma desproporcionada y no cede con analgesia: puede indicar un síndrome compartimental.
- Herida abierta sobre la zona fracturada.
- Hinchazón que aumenta rápido, con la piel tensa y brillante.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es tan importante que quede "perfecta"?
Porque es una superficie de carga: un escalón que quede en la articulación desgasta el cartílago y adelanta la artrosis.
¿Puedo terminar necesitando una prótesis?
En algunos casos, según el daño inicial. Una buena reconstrucción reduce ese riesgo; cuando el daño es grande, la prótesis puede ser la mejor solución.
¿Por qué esta fractura necesita un cirujano específico?
Porque es la superficie articular de la cadera: milímetros de escalón cambian el pronóstico a largo plazo. Requiere entender los patrones, elegir el abordaje correcto y reducir con precisión.
¿Voy a terminar con una prótesis?
No necesariamente. Una reducción anatómica bien lograda protege el cartílago. En algunos patrones y en pacientes mayores puede plantearse desde el inicio la prótesis, a veces combinada con la fijación.
¿Cuánto tiempo sin apoyar el peso?
Suelen ser varias semanas de apoyo protegido, con rehabilitación desde temprano. El plazo exacto depende del patrón y de la fijación lograda.
Referencias
- Verbeek DO, et al. Long-term patient reported outcomes following acetabular fracture fixation. Injury. 2018;49(6):1131-1136. DOI
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Consulta con el Dr. Kushner en COMEDSA. Trae tus estudios previos para una valoración completa.
Información educativa revisada por el Dr. Michael Kushner Shrem. No sustituye una evaluación médica presencial.